Cuando creamos o dirigimos un proyecto, a menudo hablamos sobre “valores”, pero pocas veces nos detenemos realmente a explorar si esos valores son sinceros, vividos y propios, o si simplemente imitamos los de otros. En nuestra experiencia, un proyecto que no nace y madura a partir de valores auténticos, tarde o temprano encuentra barreras internas difíciles de superar. Por ello, queremos acercarnos a este tema proponiendo una serie de preguntas que nos faciliten la tarea de descubrir, de verdad, cuáles son los valores que mueven nuestro proyecto desde adentro hacia afuera.
¿Por qué es clave identificar valores auténticos?
Los valores auténticos actúan como un faro interior que guía nuestros comportamientos, elecciones y la manera en la que enfrentamos los retos del día a día. Detectarlos y aplicarles conciencia hace toda la diferencia a largo plazo. Sin autenticidad, corremos el riesgo de dispersarnos, de perder motivación y de tomar decisiones que a la larga no resuenan con lo que realmente somos.
El compromiso con nuestros valores transforma la intención en acción.
Con esto en mente, presentamos siete preguntas para ayudarnos a identificar esos valores que realmente sostienen y dan sentido a nuestro proyecto, evitando lugares comunes y buscando una profundidad honesta.
1. ¿Qué historias personales inspiran el propósito de nuestro proyecto?
En nuestra trayectoria, descubrimos que las historias y vivencias personales suelen ser la fuente genuina de los valores más arraigados. Preguntarnos de dónde surge nuestro impulso, qué experiencias personales o grupales marcaron el origen de nuestro proyecto, puede llevarnos a nombres y formas de valores que no habíamos reconocido antes.
- ¿Superamos algún obstáculo juntos?
- ¿Hubo momentos donde sentimos injusticia o inspiración?
- ¿Qué ejemplos familiares, educativos o culturales influyen hoy en nuestra forma de trabajar?
Las raíces de nuestro proyecto suelen estar ancladas en vivencias que podemos transformar en valores.
2. ¿Qué comportamientos admiramos y cuáles no toleramos?
Todas las personas y equipos admiramos ciertos comportamientos y rechazamos otros. Identificarlos de manera explícita ayuda a esclarecer qué es innegociable para nosotros.

- ¿Qué actitudes nos hacen sentir orgullosos dentro del proyecto?
- ¿Qué prácticas rechazaríamos aunque hubiera presión para aceptarlas?
- ¿Cómo reaccionamos ante las acciones incoherentes?
Nos ayuda preguntarnos por aquellos momentos en los que alguien (o nosotros mismos) actuó, y nuestra reacción fue visceral: alegría, indignación, respeto o decepción.
3. ¿Qué decisiones difíciles hemos tomado y por qué?
Las decisiones complicadas afloran lo más profundo de nuestro sistema de valores. Recordar momentos en los que tuvimos que elegir entre caminos dispares nos informa más que cualquier declaración redactada. Por ejemplo:
- ¿Sacrificamos ingresos para mantener la coherencia?
- ¿Hemos preferido el bienestar común por sobre el beneficio inmediato?
- ¿Optamos por la transparencia aun si eso nos hizo vulnerables?
Las elecciones difíciles revelan los valores que verdaderamente defendemos incluso en situaciones de riesgo.
4. ¿Para quién y para qué existe nuestro proyecto?
Esta pregunta parece sencilla, pero al ser respondida con honestidad, nos obliga a observar nuestro impacto, nuestra razón de ser y a quién servimos más allá de nosotros mismos.
- ¿Nos mueven las personas, una causa social, la innovación, la sostenibilidad?
- ¿Buscamos resolver un problema específico que sentimos propio?
- ¿Nuestro sentido de propósito resuena dentro y fuera del equipo?
A veces descubrimos que nuestros valores cambian según nuestros públicos, pero el verdadero valor radica en una coherencia profunda, más allá de modas o exigencias del entorno.
5. ¿Cómo respondemos ante el conflicto o los errores?
La manera en que gestionamos los errores, los desacuerdos y los momentos de crisis muestra el tipo de valores que realmente ponemos en el centro. ¿Escapamos, responsabilizamos a otros, aprendemos juntos?

- ¿Fomentamos la autocrítica y la humildad?
- ¿Promovemos el aprendizaje o preferimos señalar culpables?
- ¿Cómo acompañamos el proceso emocional en situaciones de conflicto?
El modo en que afrontamos el error habla más de nuestros valores que cualquier palabra bien dicha.
6. ¿Qué estamos dispuestos a sacrificar por nuestros valores?
Esta pregunta pone a prueba la integridad. Definir valores auténticos implica saber a qué estaríamos dispuestos a renunciar para ser coherentes. A menudo, esto nos ubica frente a decisiones incómodas o pérdidas momentáneas.
- ¿Renunciaríamos a un cliente o socio que contradice nuestros fundamentos?
- ¿Aceptaríamos límites en nuestro crecimiento si ello implica mantener nuestra ética?
- ¿Limitamos algún beneficio que consideramos incompatible con el propósito?
Al abordar este tema, fortalecemos el compromiso real con lo que afirmamos defender.
7. ¿Cómo celebramos nuestros logros y qué es lo que realmente reconocemos?
Por último, cómo y qué celebramos en el día a día refleja poderosamente nuestros valores. ¿Celebramos solo resultados financieros? ¿O damos lugar al esfuerzo, la colaboración, el aprendizaje o el impacto positivo?
- ¿Qué historias de éxito compartimos y qué significado tienen?
- ¿Qué tipo de logros ocupan el centro de nuestras reuniones?
- ¿Damos valor al proceso tanto como al resultado?
Reconocer y celebrar lo auténticamente valioso, nos permite consolidar una cultura interna con sentido y motivación real.
Acciones prácticas para profundizar en estos valores
Identificar valores auténticos no es un ejercicio de una sola ocasión. En nuestra experiencia, es útil retomar estas preguntas en distintos momentos del ciclo del proyecto. Reuniones de equipo, talleres, o incluso conversaciones informales pueden ser escenarios ideales para revisarlas y observar si nuestras prácticas siguen alineadas con lo que consideramos importante.
Redefinir nuestros valores es parte del crecimiento consciente.
Recomendamos documentar y reflexionar colectivamente acerca de las respuestas, así como permitir que los valores se renueven si la maduración del equipo lo requiere.
Conclusión
En definitiva, identificar los valores auténticos que sostienen un proyecto va mucho más allá de las palabras bonitas en una pared. Significa preguntarnos, de manera honesta y regular, qué nos mueve, qué estamos dispuestos a defender, cómo actuamos frente al conflicto y de qué forma queremos ser recordados. Estas siete preguntas, aplicadas con conciencia y transparencia, nos ayudan a fortalecer las bases internas de cualquier proyecto, generando un sentido de pertenencia, motivación sostenida y coherencia a lo largo del tiempo.
Preguntas frecuentes sobre valores auténticos en proyectos
¿Qué son los valores auténticos en un proyecto?
Los valores auténticos en un proyecto son las creencias y principios que realmente guían nuestras decisiones y comportamientos diarios, más allá de lo que decimos públicamente. Son aquellos valores que surgen de vivencias, experiencias y convicciones propias, y se reflejan tanto en las acciones como en la cultura interna del equipo.
¿Cómo identificar valores en mi proyecto?
Podemos identificar los valores en nuestro proyecto observando los comportamientos constantes, las decisiones difíciles que hemos tomado y las prioridades reales a la hora de actuar. Las preguntas planteadas en este artículo son una guía útil. La clave está en mirar hacia adentro y ser sinceros sobre lo que nos mueve y defendemos incluso bajo presión o en circunstancias adversas.
¿Por qué es importante definir valores auténticos?
Definir valores auténticos da sentido, dirección y coherencia a todo lo que hacemos dentro del proyecto. Nos permite tomar decisiones más seguras, resolver conflictos de manera constructiva, atraer a personas afines y resistir las turbulencias del entorno sin perder identidad ni propósito.
¿Los valores pueden cambiar durante el proyecto?
Sí, los valores pueden y suelen evolucionar con el tiempo a medida que maduramos y aprendemos de nuevas experiencias. Lo relevante es mantener un diálogo abierto y revisar periódicamente si los valores actuales siguen reflejando lo que somos y aspiramos como equipo o proyecto.
¿Cómo aplicar mis valores en decisiones del proyecto?
Podemos aplicar nuestros valores usándolos como criterios básicos al tomar decisiones, especialmente en situaciones de conflicto o presión externa. Esto implica preguntarnos si las alternativas propuestas son coherentes con nuestros principios, y elegir caminos que, aunque a veces sean más difíciles, reafirman nuestra integridad y el propósito del proyecto.
